La explosión que habita en el cielo de su boca
- dijo una tarde -
no se puede describir con palabras
o trazos
ni siquiera con sonidos,
silencios o susurros
- añadió -
cualquier verso enredado en una poesía
se queda corto para detallar cómo se desliza la camisa
por sus hombros los domingos,
la cara que pone cuando se recoge el pelo
o quizá debería hablar
de esa forma que tiene de parar el tiempo
en una mirada.
A ver cómo te explico
- dijo mientras sonreía -
que el mundo es más bonito desde que me mira
y si aparece paseando por cualquier calle,
esa calle se vuelve
perfecta
y preciosa,
aunque para preciosa su espalda
- señaló rápidamente -
y en fin,
todas estas cosas que te cuento
y las que no te cuento
se me escapan entre los dedos al escribir
porque si hace falta,
me vuelvo pirómana para arder a su lado
y quedarme a vivir
en ese incendio.
De sus labios cuelga una sonrisa
- mencionó mientras pasaba una página del libro -
y la verdad,
es la única persona que me deja sin palabras
sin aliento,
que cuando me muero de frío por fuera
me llena de calor por dentro
y yo no conozco lugar mejor que entre sus brazos.
Tendrías que escuchar cómo me late el corazón
cuando me mira
quizá esa melodía sí podría hablar
del cielo de su boca
o quizá no,
porque las mejores sensaciones son esas que acompañas de un
'ay, no sabría cómo explicarlo'
o
'tienes que vivirlo para saber de qué te hablo'
y ahí estoy yo,
otra vez,
- dijo mientras se encendía el último cigarro -
sin palabras,
con esta cara de notevayaslejos
mirada de notepiensosoltar
mientras mis manos dibujan un
tecuidaré en su piel
y un tequiero
aparece tatuado en mis labios.
lunes, 3 de diciembre de 2012
viernes, 23 de noviembre de 2012
Cada número de su historia.
Nos besábamos con toda la calma que puede tener el flemático mar.
El sol en el alba.
La luna en las noches cubiertas.
Y así, mirando a la ventana,
pasaban los minutos mientras hubiera pagado
por una fotografía de aquel instante.
Sus manos.
Mis manos.
Nos besamos con toda la calma que puede tener el primer rayo de luz de la mañana.
La brisa en la tarde.
Las estrellas al amanecer.
Y así, mirando a la ventana,
pasan los segundos mientras siento su respiración en mi espalda; sin dejar que absolutamente nada ni nadie rompa ese instante.
(no dejaría que nada ni nadie)
Mis manos.
Sus manos.
Es sencillamente
que el sabor de su nombre desprende la esencia
que mis manos buscan
que cualquier hora es buena para perderme en su pelo
y que por fin,
no hace falta que el otoño se disfrace de nada
para sentirme realmente viva.
Feliz.
En ningún sitio estaba escrita mi sonrisa de por la mañana,
ni el vuelco al corazón de por la tarde,
ni la mirada perdida entre sílabas y metáforas.
Bombea mi sangre a un ritmo tan perfecto,
que el eco de las caricias describen la más completa melodía
y aunque no haya sido capaz de fabricarle
todas esas sonrisas que pretendía
y prentendo
espero que algún día aprenda
y mientras ese día llega
poder continuar mostrándole mis sueños
y que así entienda
que por perderme en su mirada de por las mañanas
por las tardes
y por las noches,
movería montañas
memorizaría cada número de su historia
y así mi memoria
me sonreiría una vez más
porque no hay nada mejor que tener su aroma entre
la piel
y la cabeza.
El sol en el alba.
La luna en las noches cubiertas.
Y así, mirando a la ventana,
pasaban los minutos mientras hubiera pagado
por una fotografía de aquel instante.
Sus manos.
Mis manos.
Nos besamos con toda la calma que puede tener el primer rayo de luz de la mañana.
La brisa en la tarde.
Las estrellas al amanecer.
Y así, mirando a la ventana,
pasan los segundos mientras siento su respiración en mi espalda; sin dejar que absolutamente nada ni nadie rompa ese instante.
(no dejaría que nada ni nadie)
Mis manos.
Sus manos.
Es sencillamente
que el sabor de su nombre desprende la esencia
que mis manos buscan
que cualquier hora es buena para perderme en su pelo
y que por fin,
no hace falta que el otoño se disfrace de nada
para sentirme realmente viva.
Feliz.
En ningún sitio estaba escrita mi sonrisa de por la mañana,
ni el vuelco al corazón de por la tarde,
ni la mirada perdida entre sílabas y metáforas.
Bombea mi sangre a un ritmo tan perfecto,
que el eco de las caricias describen la más completa melodía
y aunque no haya sido capaz de fabricarle
todas esas sonrisas que pretendía
y prentendo
espero que algún día aprenda
y mientras ese día llega
poder continuar mostrándole mis sueños
y que así entienda
que por perderme en su mirada de por las mañanas
por las tardes
y por las noches,
movería montañas
memorizaría cada número de su historia
y así mi memoria
me sonreiría una vez más
porque no hay nada mejor que tener su aroma entre
la piel
y la cabeza.
martes, 23 de octubre de 2012
Sístole. Diástole.
Recita cualquier adjetivo, que de tu voz trepan por mi piel
envueltos en mis tobillos
desde el primer hueso hasta el último
desde la lluvia al azul pasando por la tormenta,
lléname la boca de momentos
que a veces los poemas son gestos
y tienen más sentido que ninguna otra palabra
Péiname la sonrisa mientras dibujo latidos
en cada paralelo y meridiano
de tu cuerpo
Tengo verbos que inventar y miradas que devolver
horas de tiempo que parar
e infinidad de afirmaciones que pronunciar
mientras las sílabas golpean,
sin dañar,
centímetros
y centenares
de temblores
Sístole. Diástole.
Anestesia en forma de probabilidades,
en forma de atardeceres sonámbulos,
a su vez en forma de melodías que brotan de mis labios
y despiertan
poesía
y prosa
en tu interminable espalda
a través de las yemas de mis dedos
Toco el eco de un susurro mientras aterrizas en mis labios
y yo despego en tu mirada
tu mano entre mis ganas
mis ganas entre tus piernas
tus piernas entre las mías
y el resultado son dos líneas curvas
que silencian hasta el ruido más fuerte
que revelan trazados aún no dibujados
envueltos en mis tobillos
desde el primer hueso hasta el último
desde la lluvia al azul pasando por la tormenta,
lléname la boca de momentos
que a veces los poemas son gestos
y tienen más sentido que ninguna otra palabra
Péiname la sonrisa mientras dibujo latidos
en cada paralelo y meridiano
de tu cuerpo
Tengo verbos que inventar y miradas que devolver
horas de tiempo que parar
e infinidad de afirmaciones que pronunciar
mientras las sílabas golpean,
sin dañar,
centímetros
y centenares
de temblores
Sístole. Diástole.
Anestesia en forma de probabilidades,
en forma de atardeceres sonámbulos,
a su vez en forma de melodías que brotan de mis labios
y despiertan
poesía
y prosa
en tu interminable espalda
a través de las yemas de mis dedos
Toco el eco de un susurro mientras aterrizas en mis labios
y yo despego en tu mirada
tu mano entre mis ganas
mis ganas entre tus piernas
tus piernas entre las mías
y el resultado son dos líneas curvas
que silencian hasta el ruido más fuerte
que revelan trazados aún no dibujados
lunes, 15 de octubre de 2012
Incendiadas miradas.
Te miro y me pregunto
dónde estaba mientras
no me buscabas
dónde empecé a estar
mientras el destino tiraba
sus trucados dados
dónde cuando dejaste de no buscarme
y yo dejé de no querer encontrar
y dejé de no encontrarme
irónico lo que dejamos
pero fue ver tu sonrisa
y a orillas de tu mirada quedé
totalmente enganchada
entre tu primera palabra
y tu última,
temporalmente,
mirada hipnótica
Te miro y me pregunto
te miro y te pienso
cómo no pensarte
cómo no querer perderme
en tu interminable espalda
y descubrir
ese millón de secretos
cómo no querer fabricar
ilusiones
sonrisas en forma de
buenos
y mejores días
ofrecerte mis noches
mostrarte mis sueños
mis risas
y esa manera que tengo
de arrugar la frente
cuando algo me preocupa
dejarte entrar en aquel rincón
donde guardo las cosas importantes
y esperar con vos en la antesala
de mis pensamientos
donde desde hace algún tiempo
me acompañas
lo decoras, lo cuidas
como algo que te diera miedo
y a la vez te gustase
Te miro y te siento
nos besamos perdiéndonos
en incendiadas miradas
y temblores
yo en tu espalda
tú en mi cuello
yo en palabras
tú en mis versos
con la intención de que entiendas
y sientas
que eres tú quien hace
que cierre inconscientemente los ojos
para dar forma a mi sonrisa
por ti,
de medio lado
y quien hace que piense
como diría Neruda
que quiero hacer contigo
lo que la primavera hace
con los cerezos
quiero descubrirte
entrar en ti
y probar el infinito
dónde estaba mientras
no me buscabas
dónde empecé a estar
mientras el destino tiraba
sus trucados dados
dónde cuando dejaste de no buscarme
y yo dejé de no querer encontrar
y dejé de no encontrarme
irónico lo que dejamos
pero fue ver tu sonrisa
y a orillas de tu mirada quedé
totalmente enganchada
entre tu primera palabra
y tu última,
temporalmente,
mirada hipnótica
Te miro y me pregunto
te miro y te pienso
cómo no pensarte
cómo no querer perderme
en tu interminable espalda
y descubrir
ese millón de secretos
cómo no querer fabricar
ilusiones
sonrisas en forma de
buenos
y mejores días
ofrecerte mis noches
mostrarte mis sueños
mis risas
y esa manera que tengo
de arrugar la frente
cuando algo me preocupa
dejarte entrar en aquel rincón
donde guardo las cosas importantes
y esperar con vos en la antesala
de mis pensamientos
donde desde hace algún tiempo
me acompañas
lo decoras, lo cuidas
como algo que te diera miedo
y a la vez te gustase
Te miro y te siento
nos besamos perdiéndonos
en incendiadas miradas
y temblores
yo en tu espalda
tú en mi cuello
yo en palabras
tú en mis versos
con la intención de que entiendas
y sientas
que eres tú quien hace
que cierre inconscientemente los ojos
para dar forma a mi sonrisa
por ti,
de medio lado
y quien hace que piense
como diría Neruda
que quiero hacer contigo
lo que la primavera hace
con los cerezos
quiero descubrirte
entrar en ti
y probar el infinito
lunes, 8 de octubre de 2012
Otoño.
Siempre fue más sencillo hacer poesía
que hablar de mi
pero al fin y al cabo las palabras que trazo
no son más que el guión de un presente
que sombrea mi alma
entre curvas, rectas y tachones
El otoño atravesó veloz la puerta
preguntándome qué quería decir
tuve que abrir los pulmones para respirar
vaciar la cabeza para pensar
y mirar como siempre hacia las calles
mientras la sonrisa se desborda
entre comisuras asimétricas
entre mitad y mitad
entre beso y beso
Esa sensación.
Que se rompan las ventanas, que proteste el invierno
que se quejen los disfraces y epitafios, que
el otoño
ha venido con fuerza
y al final yo termino escribiendo en el papel algo así como:
Inundaría este mar de palabras
con tal de que me bañaras con tu sonrisa
con tal de que empaparme de ti
fuera
el siguiente escalón
de tu interminable espalda
que hablar de mi
pero al fin y al cabo las palabras que trazo
no son más que el guión de un presente
que sombrea mi alma
entre curvas, rectas y tachones
El otoño atravesó veloz la puerta
preguntándome qué quería decir
tuve que abrir los pulmones para respirar
vaciar la cabeza para pensar
y mirar como siempre hacia las calles
mientras la sonrisa se desborda
entre comisuras asimétricas
entre mitad y mitad
entre beso y beso
Esa sensación.
Que se rompan las ventanas, que proteste el invierno
que se quejen los disfraces y epitafios, que
el otoño
ha venido con fuerza
y al final yo termino escribiendo en el papel algo así como:
Inundaría este mar de palabras
con tal de que me bañaras con tu sonrisa
con tal de que empaparme de ti
fuera
el siguiente escalón
de tu interminable espalda
domingo, 30 de septiembre de 2012
A tientas.
Suponiendo que la risa sea el sexo del alma yo me pido derribar el vacío de las palabras. Enciendo un cigarro y a mitad de una frase se consumen los pensamientos más rápido que el tabaco, ya sólo queda ceniza. Suena de fondo una canción y al pensar 'qué oportuna' aparecen los putos juegos de palabras que convierten las sílabas en constante magia. Abro el cuaderno, leo y sonrío; se combinan el cabreo y la alegría, la caída y el jodido cielo, y mientras me enciendo otro cigarro recupero inconscientemente mi sonrisa de medio lado. No sé por qué pero me siento bien aún dentro del caos que se ha mudado a los últimos domingos. Y cerrando los ojos fuerte la alterada imaginación se pone de mi parte, todos los sentidos se despiertan y espero que llueva y que no pare, que las caricias rocen el alma, que el fuego se mantenga en la delicada piel y que el cuentakilómetros deje de joder como si fuera un lunes cualquiera. A tientas espero encontrar algo de luz, las 20:02 siempre me acompañan y en fin, que esto hoy no va de lírica, va de desempañar un poco el cristal que tapa el pecho, y la cabeza.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
4 versos y medio.
A veces usted sonríe y las calles intransitadas dibujan poesía
a veces se unen palabras y melodías
y todos los relámpagos injustificados se evaporan
entre marcas de piel
y el reflejo de unos pies tarareando canciones
que hablan del azar
A veces son suficientes 4 versos y medio para definir
cómo caen las gotas de lluvia en una calle desierta
otras veces sólo es necesario definir el beso
pero la mayoría
se prescinde de la definición
que las palabras, en ocasiones, sobran
y es mejor hacer ruido con las manos
que rebote en el corazón
La electricidad de un momento ilumina la noche
y al enhebrar unos cuantos acordes
un jueves puede encantar
un martes sorprender
y en fin
cualquier día de la semana puede ser un buen día
a veces se unen palabras y melodías
y todos los relámpagos injustificados se evaporan
entre marcas de piel
y el reflejo de unos pies tarareando canciones
que hablan del azar
A veces son suficientes 4 versos y medio para definir
cómo caen las gotas de lluvia en una calle desierta
otras veces sólo es necesario definir el beso
pero la mayoría
se prescinde de la definición
que las palabras, en ocasiones, sobran
y es mejor hacer ruido con las manos
que rebote en el corazón
La electricidad de un momento ilumina la noche
y al enhebrar unos cuantos acordes
un jueves puede encantar
un martes sorprender
y en fin
cualquier día de la semana puede ser un buen día
viernes, 7 de septiembre de 2012
Sólo hay que saber cómo.
Podría quejarme menos y como un brillante foco
ser la flecha que ilumina al inquieto movimiento
podría perderme
una y otra vez
en la mirada perdida de las personas
que, indescifrable, o a veces no tanto
dibuja mirillas sin llave hacia el interior
exterior
y esa pequeña parte que aseguramos saber situar
pero se pierde entre desfiles de palabras
Ya lo decía Aristóteles
tienen en sí y por sí mismos el principio de su movimiento.
Quién sino uno mismo para sobrellevar el agotado insomnio
los juegos de manos con destino decidido
el nido de pensamientos agujereado
o esos besos que te sumergen
en el fuego más profundo y perfecto
en la vida
en el encanto de una bonita sonrisa
Fácil es escribir tan abstracto que las dudas del mensaje
se pierden en tardes de poesía y café
difícil es volar
aunque sólo hay que saber cómo
ser la flecha que ilumina al inquieto movimiento
podría perderme
una y otra vez
en la mirada perdida de las personas
que, indescifrable, o a veces no tanto
dibuja mirillas sin llave hacia el interior
exterior
y esa pequeña parte que aseguramos saber situar
pero se pierde entre desfiles de palabras
Ya lo decía Aristóteles
tienen en sí y por sí mismos el principio de su movimiento.
Quién sino uno mismo para sobrellevar el agotado insomnio
los juegos de manos con destino decidido
el nido de pensamientos agujereado
o esos besos que te sumergen
en el fuego más profundo y perfecto
en la vida
en el encanto de una bonita sonrisa
Fácil es escribir tan abstracto que las dudas del mensaje
se pierden en tardes de poesía y café
difícil es volar
aunque sólo hay que saber cómo
martes, 14 de agosto de 2012
Dulces gritos que entrecortan el aire que acaricia sus labios.
Incendiaba todo alma por el que se dejaba caer
y caía
como el sol bajo su cintura
como un primer recuerdo ya olvidado
como su pelo rozando la curva de su frágil clavícula
destrozando
todo tipo de amor
y desamor
o quizá ambos, puede que hasta los cristales anhelen la derrota
el ocaso
y el siempre esperado desastre
Se le iba la vida buscando la distancia corta del amor eterno
el vino blanco entre sus primeros pasos de baile
el rayo de luz más intenso perdido en las blancas sábanas
el susurro que ladra silencios de vértigo
Invertía su tiempo en canjear afonías por gemidos
por sudores efímeros
dulces gritos que entrecortan el aire que acaricia sus labios
acrobacias en forma de verbos que sostenían un deseo tan eléctrico
que hasta los dedos ajenos a su piel
perdían el equilibrio al tropezar con el vuelo de su vestido
mientras la pólvora de sus labios
volvía loca a la expectante dulzura
y los pecados compartidos
siempre mejor recibidos si venían de la mano de la inmortal
y siempre perfecta
melodía de aullidos bajo su ombligo
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