Hoy puede ser un gran día.
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miércoles, 30 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Sal, niega todo y después vuelve. Te invito a un café. Caliente claro. Y sin azúcar. Sin aliento.
¿Y María dónde está? En la azotea. Yo nunca supe estar a su altura.
domingo, 13 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel?
¿Por qué aún sientes dentro de tu pecho todos los latidos de mi cuerpo?
¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel?
¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel?
¿Por qué decides que te quieres volver loca cuando yo me he vuelto cuerdo?
¿Por qué intentamos avanzar mirando de reojo lo que pudo ser?
¿Por qué intentamos avanzar mirando de reojo lo que pudo ser?
¿Por qué las cosas que arreglamos al besarnos las rompemos con palabras?
¿Por qué si yo te digo "adiós"... el corazón me dice "inténtalo otra vez"?
¿Por qué si yo te digo "adiós"... el corazón me dice "inténtalo otra vez"?
¿Por qué parece que sólo nos entendemos con las luces apagadas?
¿Quién diablos sabe calcular bien la distancia que debemos mantener?
¿Quién diablos sabe calcular bien la distancia que debemos mantener?
El corazón... es un alumno limitado que nunca aprende.
El corazón... siempre la misma asignatura para septiembre.
El corazón... siempre la misma asignatura para septiembre.
¿Por qué es tan raro que el amor siempre resiste mucho más de lo que dura?
¿Por qué hay cuestiones en mi piel que sólo puede respondérmelas tu piel?
¿Por qué hay cuestiones en mi piel que sólo puede respondérmelas tu piel?
¿Por qué si vuelves a mandar algun mensaje aún se me rompen las costuras?
¿Por qué hacemos cosas que juramos que no llegaríamos hacer?
¿Por qué hacemos cosas que juramos que no llegaríamos hacer?
¿Por qué si aún sientes lo de antes tus ojos me dicen "ya no me haces falta…"?
¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte "quédate"?
¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte "quédate"?
¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada?
Creo que llamaré a esta canción "las cosas que no pude responder".
Creo que llamaré a esta canción "las cosas que no pude responder".
El corazón... que sale a caminar con los cordones desatados.
El corazón serán los restos de un tal vez que no ha cicatrizado.
El corazón parece ser que está empeñado en que lleguemos tarde…
El corazón… que ya está acostumbrado a caminar sobre un alambre...
El corazón serán los restos de un tal vez que no ha cicatrizado.
El corazón parece ser que está empeñado en que lleguemos tarde…
El corazón… que ya está acostumbrado a caminar sobre un alambre...
jueves, 3 de noviembre de 2011
Nuestros pequeños sueños, y nuestras pesadillas.
Estoy por aquí igual de perdida, sin querer encontrarme demasiado. Buscando tal vez conclusiones de algo que ni las tiene, intentando no volver a meter el pie en este charco de desastres. Me han visto colgada del cuello de cualquier lunes, arrastrada por palabras que nunca quedaron escritas, buscando los silencios en esta selva repleta de mentiras e ilusiones. Me pido tranquilidad a mi misma, no sin antes haber sufrido de sus guillotinas sin caricias, fuegos que parecían juegos; juegos que eran lo que parecían. Quererme y cuidarme es lo que aparece escrito en los créditos iniciales de este capítulo, porque a pesar de ser sus dedos los que hacen temblar mi piel como los de nadie más, de nada me sirve si antes o después me quedo tiritando de nuevo. Tengo más deudas con su cuello de las que jamás nadie tendrá con la piel, pero tengo que recuperar las piezas de la mía para dejar a un lado las pesadillas. He desgastado mi voz en sueños rotos, me he drogado con promesas que escuecen, he esperado lo inesperable y aunque sigo creyendo en las utopías... es mi momento para cuidarme. Por mucho que me despeine el viento, me asalte su nombre o me arrastre el mar de recuerdos, siempre hay alguien ahí capaz de escuchar mis miles de reflexiones, paranoias (#controlatusparanoias) o rayadas sobre la vida. Porque ni todas las canciones de amor son tan bonitas, ni todas las películas tristes tienen un trágico final. Podríamos decir, por decir algo, que te debo un baile y no una explicación.
domingo, 30 de octubre de 2011
¿Has pensado en renunciar? Yo aún no.
Finges ves la tele pero yo sé en lo que piensas, porque yo también lo pienso. Te levantas con cuidado porque crees que me estoy quedando dormida y cuando vas a cruzar esa puerta te giras medio segundo para ver si estoy mirando tu huida. Lo hago, y a ti se te para el corazón. Bueno, se le pararía si todo esto pasara algún día, pero la última vez que se fue voló tan lejos que nunca querría volver aquí. Continuo. Se te para el corazón y yo abro los ojos tanto que casi puedo verlo. Durante unos segundos nuestras vidas se detienen, nuestras manos tiemblan al unísono y eres incapaz de mirar a otro lugar que no sean mis ojos, los cuales están empapados de miedo. Podríamos habernos pasado toda la vida haciéndolo, sintiendo el latido de nuestro corazón en el pecho, pero en ese momento, decides moverte. Das dos pasos hacia delante y yo cierro los ojos porque no puedo volver a ver cómo te vas. Cuando el dolor desborda mis ojos y el nudo de la garganta es cada vez más fuerte, de repente escucho tu susurro en mi oído. Me llamas pequeña y como sabes que eres la única persona en el mundo capaz de tranquilizarme en cuestión de segundos, lo haces. Paremos. Porque no es sano que alguien primero te haga daño y luego te calme; no es sano que alguien que te quiera te duela tanto. No es sano destruir algo en lo que crees, pisar a quien has querido. No es sano lo que hacía conmigo.
Anoche olvidé lo que es sano y lo que no. Lo bueno y lo malo. Pero esta vez quien huyó fui yo. En el final de mi sueño, me besaba durante toda la noche.
jueves, 20 de octubre de 2011
Canción de amor y muerte. Iván Ferreiro.
Hoy, marchita y cansada, besarte infectada desde el corazón, no hay dolor. Hay una luz tenebrosa, no te pongas nerviosa que ya nada te hará de verdad. Y tú serás la princesa, que me muerde y me besa, y transforma mi piel en papel. Y yo seguiré aquí a tu lado, a pesar de los raro que sea nuestro amor, este amor. Tras el viento, a tu encuentro. Eterno vagar por el desierto. Ya lo entiendo, somos todo esto y voy contigo hasta el final, con lo puesto. Voy a contagiar a esta ciudad con nuestro amor que todos miran mal. Fue la canción la enfermedad que bailará toda la ciudad.
Guapa y peligrosa, no te limpies la ropa que me gustas así, para mi. Y es que a pesar de la muerte, de la vida o la suerte, yo siempre te querré... ¿no lo ves?
Es un cuento y lamento que no haya un final, de momento. Y lo intento todo el tiempo, que no haya un final. De momento. Hoy descubrirán la reacción de este motor que arde hasta el final, será mi voz la conclusión de todo lo que hay, todo lo que vendrá. Voy a contagiar a esta ciudad con nuestro amor, que todos miran mal. Fue la canción la enfermedad que bailará toda la ciudad.
Marchita y cansada... besarte infectada... fue mi decisión... no hay dolor...
domingo, 16 de octubre de 2011
Espectáculo
Sentí tu esqueleto susurrándome que me quisiste cada día, que rompimos las barreras del sonido comiéndonos la boca.
domingo, 9 de octubre de 2011
Conexiones irreales
Supongo que si dos personas han estado muy unidas, hasta el punto de creer que antes o después se conocerían y enamorarían, siempre existirá una especie de conexión que ni las discusiones, lágrimas o gritos pueden borrar. Algo así como lo que pueden tener los gemelos. Conexiones de unos segundos en los que sientes que la otra persona se siente como tú, aunque sólo sea durante esos segundos. En fin, puede ser una gilipollez o no, puede que incluso la conexión que creo que tenemos no existe. Puede ser que los segundos que sentí eso anoche después de que se me parara el corazón y me volviera a latir muy rápido, el nudo en la garganta, fueran tan irreales como muchas de las cosas que nos hemos dicho. Pueden ser tantas cosas que a veces consigo desesperarme a mi misma.
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